MEDIACTIVISMO Y REDES P2P: POR UNA TECNOLOGÍA EMANCIPADORA.
Texto: Sebastián Vazquez / sebas_8888@yahoo.com.ar“La Ley espera a que des un traspié en algún modo de ser, que te conviertas en un alma diferente a la habitual carne muerta aprobada y sellada en púrpura por las autoridades sanitarias; y tan pronto como empiezas a actuar en armonía con la naturaleza, la Ley te da el garrote y estrangula; así que no juegues al bendito mártir liberal de clase media; acepta el hecho de que eres un criminal y prepárate para actuar como tal” Hakim Bey(1)
1. La “modernidad tecnológica” (ese huir siempre hacia adelante que algunos llaman Progreso) se mantiene, como hace cientos de años, como relato ideológico fundante de todas las épocas.
Hoy, lo que en otros tiempo representaron el vapor o la electricidad, lo representan las nuevas tecnologías de la comunicación, con Internet y su increíble potencial a la cabeza. En esta topología descollante de la actualidad, experimentamos un nuevo impulso de revolución técnica, y su presión intensa se descarga fatalmente sobre los cuerpos y las almas. Es justamente la posibilidad de hacer invisible su despliegue, donde esta matriz (cuyas implicancias abarcan modos de pensar, sentir y hablar) manifiesta su dominio. Cinismo. Toda una serie de simulacros técnicos que fingen ignorar las figuras de poder que ellos mismos cargan en sus tramas conceptuales.
Si una época es lo que se conforma, y un acto de pensamiento libre, al contrario, es lo que obtiene su fuerza inspiradora de lo que inconforma, la política es entonces lo impensable, el punto que puede compensar todas las tensiones, donde una época se hace visible e imposible a la vez. Entonces, contra el pensar técnico totalitario, la crítica militante.
Si a través de las tecnologías los hombres se transforman en lo que pueden ser y serán, se entiende la paciente vigilancia del estado y el mercado sobre cualquier instancia que perciban como un principio de disgregación del orden técnico. Para evitar esto, nos inyectan modas. La moda es parte de una maquinaria donde la fuerza siempre tendrá un centro: fuerza centrípeta. Una forma utilizada por el sistema para regalarse (nos) engaños de variedad. Caminos que siempre solicitan un centro, porque en la moda lo que difiere no puede encontrarse. Todo acto individual es antisocial (
Artaud). El estilo es lo contrario de la moda: el riesgo constante, la búsqueda. En esa búsqueda sin garantías, el estilo encuentra su fuerza intensiva, su específica anarquía. Esto es lo que debemos exigirle a todo saber técnico que se pretenda emancipador: jamás estar disociado de una perspectiva crítica sobre la realidad, y sí del vaivén de las modas ideológicas. Frente al neocapitalismo virtual revestido de innovación caníbal, debemos preguntarnos si es posible crear un ambiente cultural e histórico capaz de producir un intervalo, una diferencia, un desvío, una pausa creadora respecto a una razón muñida con la crónica oficial. Cuando la técnica (medida eficiente del mercado y extensión del espíritu) impone su poderío como organización total, desarticulándonos y reacomodándonos en nuevas lógicas de legitimación: nada de optimismos programáticos. Instalemos la subversión en el corazón del miedo. Es imposible no respirar el aire del presente, pero siempre es posible precavernos mediante la desconfianza inclaudicable hacia lo existente. Si la técnica es culpable, nuestra inocencia no tiene límites, ya que frente al ser como potencia, todo orden es un simulacro.2. El espíritu con el que nació lo que hoy conocemos como Internet, era absolutamente diferente de lo que es en la actualidad. Si bien toda la primera etapa de investigación y desarrollo estuvo costeada por estados, los primeros programadores (los míticos hackers de la primera generación), imprimieron fuertemente en los inicios una impronta libertaria de descentralización absoluta e inteligencia colectiva. Pensaron el poder no como un núcleo central al que acceder, sino como una vertiginosa dispersión de fuerzas, nodos que en lugar de confluir en un único significado lo parasitaban para destruir su poder totalitario.
En definitiva, en la prehistoria virtual, el intercambio de información y archivos (columna vertebral de Internet hasta el día de hoy) se realizaba de computadora a computadora sin la necesidad de servidores centrales que almacenen la información. Así fue en el inicio, hasta que apareció el mercado para colonizar productivamente absolutamente todos los espacios virtuales. Se habían descubierto las íntimas (y muchas veces siniestras) conexiones entre la organización del trabajo, el universo virtual y las técnicas del entretenimiento y el ocio. Nacía el capitalismo cognitivo.
Sin embargo, donde hay poder hay (siempre) resistencia. Empezaron interesantes disputas sobre el derecho de habitar sin invadir (idea imposible para el fascismo o para
Google, que es el fascismo por otros medios). Poco a poco, se estaba iniciando una forma silenciosa de dinamitar el sentido común del terrorismo de mercado.
Así, en los últimos años algo pareció cambiar en la lógica de intercambio de datos vía web. 1999: Napster hace su aparición en escena, partiendo las aguas de una discusión que ya se avizoraba nodal para el futuro: la de la propiedad intelectual y todos sus links. ¿Qué era Napster?. Un sistema de carga y descarga de archivos desde computadoras personales. Así de simple.
Como nos ilustra
Alejandro Piscitelli “Lo que Napster hizo es (...) haber cambiado para siempre la economía de almacenamiento y la transmisión de la propiedad intelectual en general”(2). Si bien Napster dio inicio masivamente a una nueva forma de intercambio, y puso en el tapete la discusión entre el derecho de propiedad y el derecho de acceso, aún funcionaba de manera centralizada, o sea con un servidor central que almacenaba los archivos (en su inmensa mayoría música), y conectaba a los nodos (usuarios) que se requerían mutuamente para los intercambios. Pero esto era sólo la punta del iceberg de un movimiento mucho más radical que hoy está en auge: las redes peer to peer, redes de pares, o más sencillamente, P2P. 3. Las redes
P2P son un tipo especial de redes, donde los que participan no asumen funciones como cliente o servidor (la típica aglutinación de sentidos alrededor de una médula convocante), sino que todos se comportan como servidores y clientes al mismo tiempo. Se forma así una conexión sin mediación entre usuarios, en la cual cualquier nodo de la red puede transmitir información al tiempo que la recibe. Esta información está guardada en los discos rígidos de cada uno de los participantes de la red. Las P2P acechan, cuestionan, desvirtúan el statu quo de Internet. Los requerimientos técnicos para participar de estas redes (que se sirven de la tecnología inalámbrica
wireless para desplegarla en toda su potencialidad asociativa) son mínimos, y las ventajas infinitas. P2P es poder distribuido y acceso distribuido a los recursos, que conviven por fuera del streap-tease publicitario de la web comercial, con sus formaciones ajenas a toda dimensión que no sea la cultura entendida como correlato de la mercancía virtualizada. Las P2P debaten de manera radical el estatuto del cliente- espectador- espectro. Material inflamable que corroe la ligazón fundamental del sistema: cuerpos y mercancías, a través de la mediación discursiva de la publicidad. Guerrilla inalámbrica. Partisanos
Wifi.Porque si bien es cierto que es sumamente complejo pensar por fuera de la radicalidad de mercado, ya que aún nuestras maneras de quedar al margen pueden ser incorporadas como consumo decorativo, crítica inocua o valor agregado, las redes P2P están convirtiéndose poco a poco en una verdad convulsa, en la Pesadilla organizada. Uno de los elementos que nos sostienen no es tanto la confianza en nuestras propias ideas, sino el odio desesperante que nos producen otras. El odio a la propiedad privada. El odio a las jerarquías.
Las redes P2P vuelven al estado fluido los productos de la actividad humana que estaban condenados a la coagulación. Épater le bourgeois!(3)
4. El mediactivismo puede hacer un uso absolutamente subversivo de estas redes, que trascienda el mero compartir archivos en una red paralela (de por sí una actividad corrosiva del sistema), usando una vía absolutamente novedosa y por fuera de los controles estatales y económicos para lograr una verdadera comunicación sin mediación: la utopía pirata. Y aquí queremos hacer una distinción entre diferentes variantes de redes P2P. Y es acerca del uso que habitualmente se les da a todo un universo de redes P2P (por citar el ejemplo más conocido, el
Emule).
Este tipo de redes de intercambio, de alcance mundial, y usadas generalmente para descargar música y cine, cumplen una función esencial: poner al alcance de todos, de manera gratuita, obras que tienen “copyright”. Las legislaciones del mundo civilizado coinciden en declarar esta práctica ilegal. Le llaman “piratería”. Así es que ahora, que por primera vez en la historia de la humanidad el envío y descarga de información tiene un costo casi igual a cero, los Dueños se indignan por la insolencia. Aquí (y como en la mayoría de las cosas que importan) debemos posicionarnos claramente, a favor del intercambio de obras con “derechos de autor”, mas allá de lo que nos diga la ley, la posibilidad o no (depende el país) de la copia privada, y el artificio jurídico llamado “propiedad intelectual”.
Y esto no es piratería, es justicia poética. Desde ya que es absolutamente deseable que no se ilegalicen las redes P2P, que no se criminalice el intercambio de archivos, y que no se lleve al ámbito penal algo que siempre fue jurisprudencia del derecho civil. Pero más allá de esto, debemos estar concientes de que estamos viviendo una bisagra histórica en lo que a información (acceso, distribución y producción) se refiere, y como en toda bisagra, el sistema responde con furia ante toda respuesta plebeya. Pero no nos asombra, ya que en todo momento de cambio de paradigma, los poderes se aliaron (en la actualidad, las corporaciones transnacionales, y el sistema de control de masas llamado democracia, con sus apéndices judiciales). Ya deberíamos saber que la ley del perseguidor es muy otra que la del perseguido. Pero queremos decirles algo a los terratenientes del campo cultural: Sus leyes, las leyes del Capital Concentrado Transnacional, no nos representan, y el movimiento ya es imparable. Es cierto que en el camino harán daño a mucha gente, ¿pero acaso esperábamos otra cosa? ¿Es que acaso alguna vez el Poder cedió algo en buenos términos? No. Nos espera una tarea para la templanza, el coraje, y los que saben soportar la dureza de los tiempos.
Sin embargo, existen otro tipo de redes, de carácter local y comunitario, que por alcance y espíritu consideramos ejemplares de la potencialidad político-crítica de las P2P. Estas redes comunitarias inalámbricas existen en todo el mundo, cada vez más, compartiendo el espacio de sus discos rígidos y su conexión Wifi, pudiendo convertirse en una verdadera Internet paralela. En este momento existen al menos dos experiencias en nuestro país de redes inalámbricas comunitarias: la red
Buenos Aires Libre, en Capital Federal, y la red
Fernets, en la ciudad de Córdoba. Estas redes, que requieren una infraestructura mínima (aunque no alcanza, como con Emule o
Kazza con conectarse a la web, si no que requieren una pequeña antena apuntando al nodo más cercano), brindan la posibilidad de compartir datos, compartir el acceso a Internet, transmitir voz a costos mucho más bajos que la red telefónica. Y una función primordial: generar medios alternativos libres e independientes. Imaginen una radio transmitiendo on-line por estas redes, un diario ciudadano, videoactivismo: todo sin los intermediarios corporativos habituales de la edición y transmisión clásica. La validación colectiva de los contenidos contra el unilateralismo de los medios. Suena utópico, pero ya existe, es hoy. La potencia de estas redes, obviamente, depende de la cantidad de nodos que existan, y sobre todo de los usos explícitamente políticos que podamos darles interviniendo activamente en ellas.
Por último, existe un proyecto más dentro del peer to peer porteño: La Copiona. Se trata de un servidor con un software original que almacena música (al menos por ahora, pronto almacenará videos y textos), absolutamente
Copyleft. Un catálogo de canciones liberadas por sus autores. La Copiona es parte de un proyecto nacido en España,
Burnstation, como uno de los frentes abiertos por el colectivo
Platoniq. La Copiona esta disponible en la casa del
Colectivo La Tribu (y el software también está disponible para cualquier colectivo que quiera replicar la experiencia, y que cuente con un espacio de acceso público). Dos aspectos de este proyecto son particularmente destacables: que su material es copyleft (lo que sería el ideal de toda la información circulante del mundo), y que al peer to peer le agrega el face to face: o sea, las personas pueden subir o descargar música, pero deben ir al lugar en que se encuentren las estaciones copiadoras. Se trata de bajar las P2P a la calle, promoviendo trasladar el entretejido de las redes virtuales a las redes reales. Esto es P2P: atravesar y acribillar la cultura de otros relatos. Antropofagia técnica. En un presente donde cada vez nos cuesta más reconocer secuencias generales de sentido sobre las cuales realizar el diálogo entre lo público y lo subjetivo, las redes inalámbricas locales P2P instalan la política disruptiva como parte de la carencia del cuerpo personal, y la esperanza de la completitud del cuerpo en la articulación de lo colectivo, lo comunitario. Lo Otro siempre por venir.
La insurrección sólo es posible desorganizando la coherencia del poder, organizando el caos, creando muros de contención ante nuevas embestidas uniformadoras. Cuando oponemos un sistema a la experiencia, nos hacemos cómplices del Sistema que opera, expropiando la experiencia. Experiencia como praxis libertaria. Los modos de luchar contra la propiedad privada son la lucha de lo mismo por ser diferente: la misma sobredosis de instinto, el mismo ánimo de rasgar el mundo y revelar la brutalidad que contiene de siempre, en nuevos formatos.
He aquí un soporte tecnoético para los medios alternativos del presente y del futuro.5. Sin embargo, hay algo que perturba más que ninguna otra cosa al Poder. “La imagen de esta época de multiplicidades y dispersiones infinitas es una forma de aparición de su opuesto, a saber, de la presencia masiva del Capital como significante universal y “presencia masiva” bajo su forma-fetiche por excelencia, la del dinero, encarnado en infinitas formas aparentemente irreductibles unas a otras, pero todas ellas mercancías. Y el poder totalizador de este capital se da particularmente en el espacio virtual de las redes informáticas y las imágenes mediáticas.”. Es “(...) como si estuviéramos recorriendo la historia del espíritu y de la historia al revés: si en los orígenes la promoción del Equivalente General sirvió para ocultar el trabajo de lo Múltiple, ahora la promoción de lo Múltiple sirve para desplazar la completa dominación del Equivalente General”(4). O sea, el dinero. Eso es lo que perturba a los poderes de las P2P, la supervivencia, a pesar de todos sus esfuerzos, de una ética que preserva una ración no asalariada, no mercantilizada del mundo para sí misma. “El trabajo nos hace libres”, rezaba la frase en la entrada de
Auschwitz. Siempre que se trabaje para el Capital, podríamos agregar. Para el sistema, la libertad siempre es libertad cercenada. No pueden soportar la libertad radicalizada. Les aterra. No pueden soportar que tratemos como cosas con valor de uso pero sin valor de cambio lo que para ellos son mercancías potenciales. No pueden entender que aún existan signos intraducibles al lenguaje monetario. Las redes P2P rompen la hipotética armonía entre la institución económica y las diversas prácticas autónomas, ya que si bien es cierto que en la mayoría de los casos el festejo de la diferencia se realiza en nombre de la perpetuación del orden existente, también es cierto que en determinados casos, en esa multiplicidad deviene la posibilidad misma de la subversión.
Sin embargo, una vez más (y más allá de los esfuerzos de
lobby por ilegalizar el universo P2P) queda la siempre infinita capacidad de los poderes para tratar temas revolucionarios con epistemologías radicalmente conservadoras. Esto es claro en muchos usos de la llamada
Web 2.0. Antes dejemos en claro que la esencia de la 2.0 (esto es, según Wikipedia, una “Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis, que fomentan la colaboracion y el intercambio agil de informacion entre los usuarios”) está en línea con lo que propone la filosofía P2P, sólo que muchos de los usos de la 2.0, particularmente los que se llevan a cabo a través de sitios como MySpace, Fotolog, Flickr, YouTube, Facebook y muchos sitios de blogs, son una contraofensiva al surgimiento de las P2P, desplegada con todos los artilugios publicitarios del sistema. Exactamente los mismos usos (mostrar, intercambiar, subir y descargar textos, fotos, videos y música) son posibles con las redes P2P, sólo que con increíbles ventajas. En el caso de compartir archivos sujetos a copyrigth, la apreciable ventaja de no pagar por ellos (ni en efectivo ni a través de la forma velada de la publicidad). En el caso de cosas producidas por nosotros, la tranquilidad de que no hay una corporación
por detrás usando nuestra información personal para armar bases de datos que luego son vendidas para construir perfiles de consumo, o para fines más turbios (como vigilar y controlar los gustos de la población, para mejor reprimir).
Estos sitios son meros artificios del consumo social dirigido, que sólo conservan de la vanguardia el componente de la moda. En todo caso, al subir nuestras producciones a estos sitios, estamos haciendo hablar al espíritu con las palabras del poder.
6. Ante la muerte de los grandes relatos, he aquí uno: la fusión de la filosofia Copyleft, las P2P, la lucha contra la propiedad intelectual (que incluye las patentes de medicamentos, semillas, información genética y organismos vivos, etc), son uno de los retos más fascinantes para el futuro de la humanidad. Estas luchas son hoy, por el mañana. Sigamos levantando las banderas eternas, las luchas por la propiedad material que nunca nos devolvieron; pero éstas, nuevas y refulgentes, nos esperan a todos, y muy en particular a los mediactivistas. Como nos dice
Bifo Berardi, “En las experiencias de software libre, de
open source y de P2P no debemos ver sólo una innovacion técnica o relacional. En esas experiencias hay indicios de un posible proceso de autonomía del cerebro colectivo frente a la estandarización capitalista”.(5)
Estas luchas, que aspiran a dejar de ser clandestinas economías del regalo y del don para transformarse en prácticas masivamente subversivas, pueden hacer que volvamos a vivir la revolución como una posibilidad del presente. Pero una práctica nos desafía siempre a estar a la altura, creando de manera sistemática instancias de pensamiento crítico que las acompañen. En la fusión de saberes técnicos y políticos está instalada la épica del futuro. El momento total de incandescencia. Se trata de salvar la fugacidad de las decisiones, la idea de la intervención inesperada, el acontecimiento irrepetible pero intenso que nos hiere para siempre en su chasquido.
El espíritu de dar no sólo lo que se tiene sino también lo que no se tiene: dicho exceso desborda el presente, la propiedad, el derecho, la ética y la política. Así, cuando desaparezca la agitación, ya no se podrá conversar. Diremos, triste pero firmemente, sin perder jamás la ternura “¿Quién nos impedirá entonces vestirnos otra vez de guerra y muerte para caminar la historia?”.(6)
NOTAS:
(1) TAZ ( Zona Temporalmente Autónoma ) en
http://www.lapetiteclaudine.com/archives/008257.html(2) Ciberculturas 2.0, Editorial Gedisa.(3) épater le bourgeois: vieja expresión francesa cuyo significado es "espantar o impresionar al burgués"se encuentra registrada por primera vez en una carta de Flaubert (1858).A partir de una tradición conformada desde Baudelaire hasta Flaubert, se trataba de asumir, con todos los riesgos que implique, una conducta anticonformista.(4) Grüner, Eduardo “La servilleta de Picasso y la sabiduría de Asdúbal”, Revista “El Ojo Mocho”.(5) Entrevista a Franco Berardi, en
http://biblioweb.sindominio.net/pensamiento/EntrevistaBifoVTopoCast.html(6)Subcomandante Marcos Primera Declaración de la Selva Lacandona. En
http://palabra.ezln.org.mx/comunicados/LINKS A VIDEOS SOBRE EXPERIENCIAS P2P y MEDIACTIVISMO-
http://es.youtube.com/watch?v=EMnqbcmEPVIVideo sobre la experiencia de Platoniq. Grupo de productores culturales y desarrolladores de software con base en Barcelona. Platoniq trata de bajar Internet a la calle y difundir, formar o compartir otras formas de actuar sobre la información, el conocimiento y la cultura conectada.
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http://es.youtube.com/watch?v=wWJP8VTXSEQ&translated=1BURN STATION es un proyecto sin fines de lucro que implica el nuevo medio de distribución libre, conectado a una red. Está basado en el software de BURN STATION que fue desarrollado por Platoniq y Rama como un software Libre(Gratis) El objetivo es establecer eslabones entre el espacio de medios de comunicación y el espacio físico de la ciudad.
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http://es.youtube.com/watch?v=W3OF_ztAj7cLa experiencia del BCC (Banco Común de Conocimientos)Es un campo de acción colectiva basado en la transferencia de conocimientos y la educación mutua. Un laboratorio donde experimentar con nuevas formas de producción, aprendizaje y participación ciudadana
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